Juana La Loca 
by Gabriela García


Img: Felipe el Hermoso y Juana I

Juana la Loca, la paranoica, la celosa,
la irascible, la violenta...


¿En serio? ¿Hasta cuando vamos a seguir con esta falsa verdad histórica? Estos adjetivos son algunos de los muchos que se le atribuyen a Juana I de Castilla simplemente por haber sido objeto político primero de sus padres, luego de su marido y después de su hijo.

Juana era la viva imagen de una educación renacentista, llegando a ser conocida como la más inteligente de sus hermanos por su alta capacidad a la hora de aprender, además de su predisposición para ello. Al no ser heredera al trono se le instruyó más en artes y ciencias que en política. Su sabiduría abarcaba todo lo que se os pueda ocurrir. Sin olvidar tampoco su deber de ser buena dama, aprendió a coser y a bordar entre otros típicos menesteres de una mujer de la época ¿Idiomas? Juana los dominaba, incluso sirvió de intérprete entre su marido y su padre. Además en campo abierto era una excelente amazona. Se llegó a rumorear su escepticismo con las costumbres cristianas, cosa que traía de cabeza a su madre. Resumiendo, hasta ser adolescente no es que no tuviera ni un mínimo gesto de locura si no que mas bien era una joven maravillosa, culta y amada por todos. Interesante ¿no?

Debía obediencia a sus padres mas por reyes que por padres, con apenas 16 años se marcha a un país totalmente ajeno a sus costumbres, a casarse con un desconocido. Ella ha encontrado a su príncipe azul, amor a primera vista. Una pena que cuando a él se le pasa la pasión por la novedad empieza a tirarse a todo lo que se mueve en palacio, pasa de su esposa, la encierra y la maltrata, la deja aislada sin Corte y apenas sí puede ver a sus hijos. En ese momento ella empieza a sufrir desvaríos y celos por su marido, depresión y tristeza por su soledad, echa de menos a los suyos, quiere ser madre y esposa pero no la dejan. 



Img: Juana I


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Tras distintos hechos históricos Juana se convierte en la heredera de Castilla. Isabel la Católica sabía el tremendo lío sucesorio que dejaba al morir, no confiaba en absoluto en su yerno, este haría todo lo posible para acreditar que los desvaríos de Juana la incapacitaban para reinar quedando él al mando. Isabel por ello dejó en su testamento que seria su viudo quien reinaría en Castilla hasta que su nieto primogénito alcanzase la edad de 20 años, saltándose así la incómoda figura de su malogrado y ansioso de poder yerno, Felipe el Hermoso.

Juana se ve ante la siguiente situación: su madre muerta, su padre casado con Germana de Foix (perteneciente a la corona francesa, enemiga número uno de los castellanos que claman por su verdadera reina) recién parida de su hija María, su marido retira a todas sus criadas y endurece su encierro, él también quiere esa corona. Con semejante realidad se pone en huelga de hambre, delira pero no le sirve de nada. La (no)reina se ve reducida a un mero instrumento político de su padre y de su marido ya que ambos querían reinar pero ella no quería una guerra civil en su hogar, ni que un extranjero gobernara su reino... Su depresión se acentúa, sus delirios crecen y aparece la locura. Locura que se ve totalmente desatada con la muerte de su marido.

Su padre se encarga de alargar su encierro tras el entierro de Felipe. Una vez muerto también el Católico es su hijo Carlos quien se encarga de mantener en total desconocimiento y secuestro a Juana, la cual era aclamada por distintas corrientes castellanas que sabían de su situación y querían liberarla del infierno que vivía para que fuese la reina que debía ser. Ella pese a todo se negó a reclamar la corona pues antes que reina era madre y no iba a luchar contra su hijo, heredero legitimo.

Sólo el amor de su hija Catalina, con la que compartió encierro hasta que se marchó para casarse, le dieron algo de fuerza. Y así murió en 1555, en Tordesillas, sola tra unos cuarenta y siete años aproximados de secuestro, sin razón, desatención y maltrato.

¿Alguien tiene realmente el valor de juzgarla? ¿Habríamos nosotros respondido con cordura a semejantes palos del destino? Juana luchó, pero quizá olvidó demasiado pronto que antes que hija, esposa y madre era también reina. Su bondad y su familia fueron sus peores enemigas, no ella ni la locura.

Gabriela García

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