Sissi, la mujer más
allá de la emperatriz 

by Marina Fierro


Img: La emperatriz Isabel, Franz Xaver Winterhalter (1865)

Elisabeth de Austria-Hungría fue una mujer adelantada a su tiempo que se negó a desempeñar el papel que se le había asignado. No quiso ser esposa abnegada, no fue una madre ejemplar y descuidó sus responsabilidades como reina, ya que lo único que buscaba era ser ella misma. Como indica Brigitte Hamann al principio de su libro Sisi, emperatriz contra su voluntad, Elisabeth tenía “una considerable conciencia de sí misma, buscó y analizó aquella meta que no había de ser formulada como “autorrealización” por el movimiento feminista hasta el siglo XX”.

Podemos decir que Sissi es uno de los personajes históricos femeninos más famosos e impactantes del siglo XIX, no siempre por los motivos más deseados. Es una mujer que se mueve en la dicotomía de personaje maldito y princesa enamorada, siendo éstas las únicas versiones del personaje que llegan al público mayoritario, creando estereotipos que no profundizan en la mujer real. Pero ¿qué sabemos acerca de ese “algo más” que hacía de Sissi una mujer real y no solamente una emperatriz de cuento?



Img 1: Elisabeth fotografiada por Franz Hanfstaengl (1854). Img 2: La emperatriz Sissi

Img: Sissi l imperatrice de Romy Schneider

El famoso episodio del enamoramiento entre Sissi y Francisco José, ha sido repetido en cuentos y películas para el público joven e incluso en libros de historia, representándolo como un amor idílico en el que dos jóvenes desarrollan un afecto desmesurado en un corto espacio de tiempo y su amor puede vencer, incluso, los recelos de la Corte Austríaca. Esta romantización del compromiso de Elisabeth y Francisco José no puede estar más alejada de la realidad, de hecho, la propia Sissi describiría luego el matrimonio como, “una institución absurda”.

En su papel de consorte imperial no se la consideraba más que un mero objeto decorativo, cuyas funciones eran las de embellecer al emperador y representar los valores tradicionalmente asociados a la soberana: la bondad, la obediencia, la caridad o la rectitud. Pero Elisabeth se negó a “quedarse en el hogar” (o en el palacio en este caso) ya que salió a ocupar el espacio tradicionalmente masculino (siempre desde su posición privilegiada) y se rebeló contra las tradiciones de la Corte, que a su entender eran más que ridículas.

Durante la mayor parte de su vida, Sissi fue una mujer triste y deprimida, y reflejó su deseo de libertad y de independencia en sus poesías, a través de figuras como la de la gaviota o la mariposa que vuela y escapa, y que dejó recogidas principalmente en dos volúmenes, Cantos de Invierno y Cantos del Mar del Norte. Elisabeth se niega a cumplir con los roles tradicionales de mujer en el siglo XIX (emperatriz, madre y esposa) y en cambio dedica ese tiempo a reflexionar, escribir y tratar de comprender el sentido de lo que le rodea. En su obra literaria tuvo gran influencia la figura de su amiga (su única amiga dentro de la aristocracia, de hecho) la reina Elisabeth de Wied, reina de Rumanía (1869- 1916) que escribió un gran número de obras bajo el pseudónimo de Carmen Sylva. Ambas mujeres sentían gran admiración la una por la otra y se apoyaban mutuamente en sus creaciones literarias.

“Durante toda su vida estuvo obsesionada por mantener la belleza de la juventud y la delgadez. Pero bajo este ideal de belleza se ocultaba un problema mucho más grave. Elisabeth padeció anorexia nerviosa y bulimia desde su juventud”


El nombre de Sissi está ligado casi por definición a la belleza y el culto al cuerpo. Durante toda su vida estuvo obsesionada por mantener la belleza de la juventud y la delgadez. Pero bajo este ideal de belleza se ocultaba un problema mucho más grave. Elisabeth padeció anorexia nerviosa y bulimia desde su juventud, enfermedades consideradas no sólo como un trastorno alimenticio, sino una enfermedad de género.

Actualmente se asocia a las presiones ejercidas por las exigencias y los cánones de belleza impuestos principalmente a las mujeres, pero históricamente se conocen casos desde la Edad Media y el de Sissi es el segundo caso documentado con el que contamos en la Historia. Frente a los cánones actuales, el canon de belleza en el siglo XIX era el de una mujer más bien gruesa, con un cuerpo maternal de caderas anchas ligado a la fertilidad y la reproducción. Por tanto, ¿es este otro acto revolucionario de Elisabeth de Austria? ¿Quiso también rebelarse contra el físico imperante en su época, sin tener en cuenta los daños que esto tendría sobre su salud? 
No se debe olvidar que Sissi era una mujer increíblemente tímida e insegura y sólo a lo largo de los años pudo vencer estas dificultades usando su físico y su belleza como un escudo contra el mundo, como una manera de enmascarar esa vulnerabilidad. La idea de la mujer como un ente bello y decorativo sigue estando presente, y la relación de las mujeres con su cuerpo es distinta de la que tienen los hombres, siendo éstas mucho más conscientes del espacio que están ocupando y de la manera que lo ocupan. Elisabeth se dio cuenta de que con su hermoso cuerpo, podría ocupar determinados espacios y obtener el reconocimiento que por las limitaciones de su carácter no podía obtener de otra manera.

Por tanto, surge la siguiente pregunta, ¿es esta obsesión por el físico fruto de su idea de desligarse de los roles tradicionales femeninos que se le habían impuesto? Quizá en su lucha por romper con su papel de madre y esposa y alcanzar ese estatus de mujer hermosa y en cierta forma independiente, Elisabeth desarrolló este trastorno que le acompañó toda su vida.

Tampoco hay que olvidar que la vida de Sissi estuvo rodeada de extravagancias para la época. La emperatriz de Austria fumaba en sus viajes, consumía cerveza (bebida asociada a estratos sociales más bajos) y en su botiquín privado llevaba jeringuillas para inyectarse cocaína, y en los últimos años de su vida, Elisabeth se tatuó, en uno de sus múltiples viajes, un ancla en el hombro que simbolizaba su amor por el mar, y que constituyó otro de sus muchos comportamientos “impropios de una mujer de su rango”.

Sissi fue víctima de su época. Fue una mujer con ideas propias que se atrevió a rebelarse, a expresar sus pensamientos y sus sentimientos. Con estas palabras, se ha intentado que su recuerdo y su imagen sean el que ella siempre deseó, el de una mujer libre.

Marina Fierro

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